Nos ha dejado uno de los imprescindibles. Sí. Juan Iglesias lo era. Su compromiso con la libertad estaba marcado por una profunda convicción democrática.
Amante del diálogo y del consenso, hacía de la generosidad una forma innegociable de su accionar político. No en vano fomentaba la presencia de todos los grupos políticos, les correspondiera o no por representación, en las mesas donde debatir y encontrar futuros acuerdos. Todo por el bien de la ciudadanía.
Producto de los más profundos valores humanistas, Juan Iglesias defendía que el socialismo era la búsqueda de la felicidad de las mujeres y de los hombres. Grande entre los grandes políticos en el uso de la palabra, hacía gala, en cada intervención, de su capacidad retórica para argumentar y construir espacios de encuentro.
Y cómo no. Amaba con devoción a su ciudad, Cáceres. La quería, la disfrutaba y la soñaba como uno de los grandes referentes culturales de nuestro país. Su trabajo tuvo recompensa y durante su mandato, Cáceres fue declarada Patrimonio de la Humanidad.
Recordaremos a Juan Iglesias como un reformista en medio de una época de dogmas, una persona dialogante en medio de posiciones irreductibles y un político profundamente humano mientras se construía una ciudad, una provincia, una región y un país, que necesitó y necesita personas como él.
Recordaremos siempre a Juan Iglesias.
Se nos fue Juan Iglesias, hombre con profundos valores humanistas, comprometido con Cáceres, con la libertad y con la búsqueda de la felicidad y la igualdad desde el Socialismo. pic.twitter.com/z5ihwdqM29
— Miguel A Morales (@mamorale44) February 1, 2022

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