Se escuchaba la mítica canción de Lionel Richie All night long y se podía ver a Boris Johnson moviendo su cuerpo al ritmo. Las imágenes, entonces, resultaron casi insultantes, habíamos pasado días, semanas, meses, renunciado a todo en favor del bien común y por motivos sanitarios, la lucha contra la covid-19 era de todas y todos, y un máximo representante institucional había estado de fiesta: cuando no se podía, no se debía, el máximo de personas en una reunión era de dos y obviamente, allí, había más de dos. El vídeo resultó antiguo, pero el escándalo de las fiestas en Downing Street en mitad de la pandemia continuó, fue cierto, las hubo. Boris, que había arengado a su país bajo el lema Retoma el control en contra de la Unión Europea, había bailado demasiado. Decía que se pagaban muchos impuestos por culpa de la UE, que solo suponía prohibiciones, que solos serían más libres, más ricos ¿les suena?
Hoy, quien le sucedió en el cargo, Lizz Truss prometió una bajada de impuestos como remedio sanador a todos los males que nos acucian, el resultado no fue otro que las críticas del Fondo Monetario Internacional y el hundimiento de su moneda. En mitad de todo ello, el ministro Kwarteng afirmaba que pondría con la bajada de impuestos el dinero directamente en bolsillos de 30 millones de personas, ¿les suena?.
La sombra de la capacidad de asumir la deuda pública generada por la bajada de impuestos, sin previsiones de crecimiento con la situación actual, una guerra en el corazón de Europa y una crisis energética, ¿hacia donde conduciría la medida? Hacia el revuelo, la tensión de un país y finalmente ayer la dimisión de Lizz Truss como primera ministra y líder del Partido Conservador. Su ministro fue cesado anteriormente.
Ante una situación internacional compleja, con toma de decisiones y medidas difíciles, ¿por qué se empeñan en desdibujar la verdadera situación? ¿Por qué pretenden engañar a la ciudadanía con promesas inasumibles? ¿Por qué no dicen la verdad?
Me gustaría conocer la opinión actual de aquellos que durante el Brexit esperaban que la riqueza creciese en los hogares, los impuestos desapareciesen y la libertad estuviese bordada en el aire al cerrar la puerta a Europa, ¿habrán obtenido ese resultado?
Italia no está mejor, ni su opción democráticamente elegida tiene sus ojos sobre los proyectos comunes como el que la Unión Europea representa.
Es cierto que bailar a ritmo de Lionel es muy contagioso, siempre resulta muy agradable, pero ¿quién paga la fiesta?
Es muy fácil hablar de bajar impuestos, pero ¿alguien habla de lo que cuesta una operación de apendicitis, por ejemplo? Cuesta 9.000 euros.
Ayer leía que el SES diagnosticó el año pasado 220 cánceres de mama gracias a su programa de detección precoz, ¿tiene coste?

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